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Elementos de la música / ¿Qué y cómo escuchar?

Música clásica, la Orquesta Filarmónica y el repertorio sinfónico

Este curso es una introducción a la historia y el repertorio de las orquestas sinfónicas como la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Hacer un curso de apreciación de toda la música sería una tarea mucho más ambiciosa, tal vez imposible. Sin embargo, al enfocarnos en la institución de la orquesta sinfónica y su repertorio podemos abarcar una parte considerable de la historia de las prácticas musicales que nos rodean hoy en día.

Definiendo los términos: para empezar, ¿cómo referirnos al tipo de música que estudiaremos aquí? “Música clásica,” “música culta,” “música académica,” “música seria,” “música europea,” “música artística,” etc… todos estos nombres, que se han empleado en alguna ocasión, tienen también grandes problemas por lo que incluyen y especialmente por lo que excluyen: 

  • el término “música seria,” por ejemplo, se usó en Alemania durante la primera mitad del siglo 20. El término opuesto era “música de entretenimiento.” ¿Y quién va a decir que el resto de música no es música seria también? 
  • “Música académica,” por otro lado, es un término que comenzó a utilizarse cuando la música comenzó a enseñarse como carrera profesional en las universidades, es decir, hacia 1970.
  • “Música clásica” es quizás el más común, aunque también tiene sus problemas, pues tiende a confundirse con la música del periodo clásico que es apenas una parte, aunque muy importante, de la música en cuestión.
  • “Música artística,” que también se usa con frecuencia, tiene la connotación innecesaria de que las demás prácticas musicales no son artísticas—pero, de nuevo, ¿quién negaría que lo son?
  • “Música culta,” también tiene el problema de que se empleó cuando un grupo específico, hombres europeos, blancos y burgueses, se tomaba a si mismo como la definición de la cultura (y del arte), asumiendo que la cultura era un proceso de desarrollo que definía lo que era “culto” y qué no lo era: la suya y las que se acercaran a ella. La historia de esta transformación es larga, pero hoy en Colombia reconocemos el multiculturalismo como un hecho y todas las formas de vida tienen sus tradiciones y su cultura particulares. 
  • De hecho, si pensamos en el origen agrícola de la palabra “cultura,” lo que se cultiva con trabajo y cuidado durante mucho tiempo, también podemos decir que toda la música es culta y cultivada. 
  • Uno de los criterios que podríamos usar para definir nuestra música, es que emplea la notación escrita en partituras, es “música letrada.” Si bien este criterio es suficiente para definir gran parte de nuestro repertorio, aquí no nos podemos enfocar en toda la música escrita, ni toda la música en la que nos enfocaremos es necesariamente escrita: en muchos casos encontraremos diferentes formas de improvisación y de producción de sonido que no pasan por la partitura.
  • Finalmente, tendríamos que pensar en los otros términos que se oponen a los anteriores: música tradicional, popular, folclórica, comercial, etc. Uno de los problemas con estos términos es que todos son términos relativamente recientes: todos datan de finales del siglo 19 y comienzos del siglo 20, mientras que nuestra historia comienza desde el siglo 17.
  • Lo que si es cierto es que, por muchas razones, esta música fue durante mucho tiempo una música de las élites, pero hoy nos pertenece a todas y todos tanto como otros tipos de música. Como anota el compositor colombiano Rodolfo Acosta, es posible que ahora haya más gente entre nosotros que reconozca el inicio de la Sinfonía No. 5 de Beethoven (¡Parapapá!) que aquel de la danza Fiestas de tradición de la Chirimía Cañaguatera. 

Una solución práctica: la verdad es que no existe un término que sea completamente adecuado para definir un tipo de música que sigue transformándose y que tiene una historia complicada (que examinaremos aquí con algo de detalle). 

El término “música clásica,” que se emplea en la industria fonográfica, puede servir como fórmula genérica, que podemos reemplazar por “música barroca,” “música del romanticismo” “música moderna” y “música contemporánea” según sea el caso. 

Sin embargo, en este curso tampoco nos enfocaremos en toda la música de estos periodos, sino solamente en la música escrita para el formato de orquesta sinfónica, así que podemos referirnos al conjunto como “música sinfónica” o el repertorio sinfónico, que es la expresión que más usaremos aquí.

Esta es, entonces, una decisión que nos permite enfocarnos en el tipo de música interpretado por la institución que nos interesa, la orquesta sinfónica, y que puede incluir en determinado caso otras músicas como el jazz, el porro, el bambuco, el rock y otras músicas que llamaríamos tradicionales y populares.

Orquesta sinfónica y orquesta filarmónica: ahora podemos aclarar una duda que puede estar en la cabeza de muchos: La palabra orquesta se refería, inicialmente, al espacio entre el escenario y la audiencia en los auditorios que ocupaban los cantantes y bailarines, es decir, el lugar que ocupan los músicos en las óperas y eventos similares. 

La orquesta moderna se conoce como orquesta sinfónica. En el siglo 19, las orquestas sinfónicas solían ser orquestas profesionales, mientras que las orquestas de aficionados se llamaban filarmónicas, es decir, “amantes de la música.” Hoy, sin embargo, tanto las orquestas sinfónicas como filarmónicas son orquestas profesionales de gran nivel, pero preservan los nombres con los que fueron creadas. La Orquesta Sinfónica de Colombia y la Orquesta Filarmónica de Bogotá son, en términos musicales, el mismo tipo de institución e interpretan el mismo repertorio, el de la música sinfónica. 

En este curso nos referiremos a la “orquesta sinfónica” como término general, y hablaremos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá o la Orquesta Sinfónica Nacional (con mayúsculas iniciales) cuando sea el caso.

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