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La primera sección (A) es la exposición que, como su nombre lo indica, sirve para exponer el material básico de todo el movimiento, que consiste en cuatro partes diferentes:
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Así, la exposición nos presenta una gran cantidad de material musical. En la parte que sigue, el desarrollo (B), el compositor toma todo ese material y explora las tensiones y contrastes que se produce entre los diferentes temas, tonalidades y ritmos. El método para “desarrollar” los temas es dividirlos en pequeñas secciones y expandirlos, combinarlos con otros, cambiar su tonalidad, registro, timbre, ritmo, o carácter.
El desarrollo es la parte más dinámica, inestable y por eso más interesante del movimiento; es donde los compositores pueden explorar las ideas musicales en todas sus formas y aumentar la tensión que existe entre los temas de la exposición. La tensión llega a un punto máximo que se resuelve al volver a la tonalidad principal por medio de un pasaje llamado retransición, el cual nos lleva a la parte final.
En el caso de la sinfonía 40 de Mozart, podemos dividir el desarrollo en tres secciones:
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