El oficio es una serie de oraciones cantadas, a cargo de los coros de monjas, monjes y niños que se realizaban en conventos, monasterios y algunas catedrales todos los días en horas específicas:
El oficio se compone de oraciones, himnos, salmos, cánticos, antífonas y responsorios. Desde el punto de vista musical los más importantes entre estos son los himnos dedicados a la Virgen María, como el Magnificat y las antífonas marianas, pues fueron las que más llamaron la atención de los compositores, como en el caso del Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi.
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En la católica hay dos clases de textos: aquellos que son iguales en todas las ocasiones, llamado el , y aquellos que tienen textos especiales para cada día, llamado el .
Ambos grupos corresponden a melodías , es decir de una sola melodía, que conocemos como o canto gregoriano, pero durante el renacimiento y el barroco los compositores comenzaron a escribir nueva música para algunas secciones del ordinario.
La misa como género musical se estandarizó en cinco secciones:
Por la extensa duración de la misa, el reto para los compositores era lograr cierta unidad temática para conectar las diferentes secciones. Los compositores tenían varias opciones:
Los cantos del propio más elaborados musicalmente suelen ser los graduales, aleluyas, tractos y ofertorios.